Freud y el fetichismo

La definición de fetichismo del Diccionario de Psicología de Friedrich Dorch es uno de los más completos, teniendo en cuenta que sus definiciones se basan en la conjunción de las opiniones de representantes de todas las corrientes psicológicas. Pero es interesante observar que, dependiendo de cada manual o autor, las connotaciones acerca de su consideración como patología o enfermedad varían.

Una de las teorías más llamativas es la ofrecida por el psicoanálisis. Freud introduce el término de fetichismo en el ‘Ensayo sobre las aberraciones sexuales’, enmarcado en la obra ‘Tres ensayos de teoría sexual’, publicado en 1905.

Freud por tanto, considera el fetichismo como una “aberración sexual” y lo incluye en el capítulo dedicado a la “situación inapropiada del objeto sexual”, en este caso, “una transgresión anatómica”. Cabe señalar, que en la misma categoría de aberraciones, el fundador del psicoanálisis incluye la homosexualidad y el sexo oral.

La definición no se aleja mucho de la vigente en la actualidad: “el objeto sexual normal es sustituido por otro relacionado con él, pero al mismo tiempo totalmente inapropiado para servir al fin sexual normal” y como ejemplo se cita el pie, que junto a la del zapato es una de las parafilias más comunes.

Para su tratamiento, Freud hace dos diagnósticos: existen los fetichismos de tipo limítrofe con lo patológico y de tipo patológico. Las actividades no patológicas se presentan como “conexiones normales” y determina que “es regularmente propio del amor normal cierto grado de fetichismo, sobre todo en aquellos estadios del enamoramiento en el que el fin sexual es inasequible o en los que su realización aparece aplazada”.

La patología aparece cuando “el deseo hacia el fetiche se fija pasando esta condición y se coloca en lugar del fin moral o, cuando el fetiche se separa de la persona determinada y se deviene por si mismo como un único fin sexual”.

El origen de esta condición psicológica, como ya se ha dicho, reside en la infancia según la mayoría de los autores, y Freud no será menos.

En cuanto a las consideraciones sobre el pie y el zapato, Freud alude al pie como un “ejemplo antiquísimo de símbolo sexual que aparece ya en el mito”; mientras, el zapato es “correlativamente símbolo de los genitales femenino” (hueco en el que se introduce el píe)” mientras que el tacón representa “el falo masculino” de ahí la considerada “bisexualidad”  del zapato freudiana.

Antes de la llegada del psicoanálisis, el “fetichista aparecía como un psicópata que coleccionaba objetos de uso femenino para satisfacer en ellos su lascivia” cuenta el psicólogo alemán Josef Rattner en su obra ‘Psicología y patología de la vida amorosa’.  Fue Freud y su psicoanálisis, el que ‘discriminalizó’ las prácticas fetichistas diferenciándolas entre las “normales” y las “patológicas”.

Rattner también recuerda en su obra que los pioneros en hablar del fetichismo y en tratar su origen fueron el psiquiatra francés Binet y Krafft-Ebing, que partieron de la ‘teoría asociacionista’ para determinar en la adolescencia el inicio de dichas prácticas.

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