Calzado saludable

por Pablo Prieto Botella

La elección de un calzado infantil adecuado, es una tarea importantísima que afrontan principalmente los padres. Dejando de lado la estética del zapato, se ha de buscar un calzado que se adapte a las necesidades del niño en función de las distintas actividades que este desarrolla en las diferentes etapas tempranas de la vida, desde el gateo hasta que empiezan a caminar. Una incorrecta elección del calzado podría causar graves lesiones y malformaciones.

La labor del calzado infantil es la de proteger al niño; ayudándolo en su desarrollo físico y motor con cierta normalidad, dotándole también de gran comodidad. El zapato del niño debe llevar a cabo su función previniéndolo además de posibles alteraciones y patologías.

El calzado infantil debe reunir todas las propiedades necesarias durante las primeras fases de desarrollo, etapas en las que el niño empieza a dar sus primeros pasos. Cuando el niño empieza a gatear, el zapato debe dotarle de protección contra posibles factores externos como pueden ser la humedad o el frío. También se requiere un calzado reforzado de la puntera; ya que durante esta etapa los niños comienzan a deambular impulsándose desde la punta de los pies, este refuerzo sirve además para protegerles de los posibles golpes. En la fase en la que el niño comienza a lograr la marcha, el calzado debe de ser eficiente y seguro. Se demanda un zapato que se fije en su totalidad a la superficie por la que el crío camina. El peso del niño juega un papel fundamental durante esta etapa, ya que si el peso sobrepasa la normalidad podría disminuir considerablemente la movilidad y seguridad de este.

Los niños pueden presentar diversidad de alteraciones en sus pies y piernas como consecuencia de la utilización de un calzado inapropiado. Estas malformaciones pueden ser de carácter patológico o funcional. Las primeras anomalías requieren tratamiento; por el contrario las segundas se corrigen con el paso del tiempo. Las principales malformaciones que presentan los niños son los pies planos fisiológicos,  supone la afección más habitual en los niños. Consiste en la ausencia del arco de la planta del pie, sobre el cual se efectúa el apoyo. Cuando esta malformación es grave precisa de cirugía. La mayoría de casos de niños con pies planos se corrigen solos, en el momento en el que el pie se termina de formar en su totalidad; esto ocurre entre los dos y tres años del niño. Otra de las principales enfermedades son los pies zambos. Se trata de deformaciones que presentan los niños en los pies con alteraciones en las articulaciones de los dedos y en los músculos. Los pies aparecen encorvados hacia abajo sin que puedan recuperar su forma natural. Esta malformación requiere de cirugía.

Se recomienda no calzar al niño hasta que este no comience a caminar; así se producirá un aumento de su capacidad sensitiva. Cuando estos adquieren la marcha; el zapato ha de ser ligero, proporcionar flexibilidad y, debe proteger todo el pie.

Características de un buen calzado

A la hora de elegir un calzado optimo para los pequeños; son muchos los factores a tener en cuenta y muchas las precauciones a tomar para que los niños se desarrollen de la manera más saludable posible. El calzado ha de estar fabricado siempre de piel, al ser un material flexible facilita considerablemente la deambulación. Por el contrario, un zapato compuesto por material sintético dificultará enormemente el movimiento del niño. La suela del calzado ha de estar confeccionada de goma antideslizante para impedir gran cantidad de caídas tan habituales durante la etapa infantil. La suela será flexible para facilitar el movimiento de las articulaciones de los pies; estará fabricada en cuero, este material ayuda a la transpiración. La suela debe ser lo suficientemente gruesa para amortiguar, y así facilitar el acople a todos los tipos de superficies por las que el niño camine. El calzado ha de proporcionar adherencia y agarre. Hay que tener una atención especial ante el tacón del zapato, sobrepasar el máximo o el mínimo puede provocar consecuencias negativas en las piernas y pies de los pequeños; como pueden ser las sobrecargas. Se recomienda la utilización de un calzado con unas medidas de tacón que oscilen entre el centímetro y medio y los 4 centímetros. El interior del zapato ha de estar acolchado para una mayor comodidad; al mismo tiempo no debe contener costuras que sobresalgan, ya que estas podrían causar heridas en los pies del pequeño. Tanto la longitud como la anchura del calzado deben facilitar el movimiento tanto de los dedos, como del conjunto del pie. El zapato debe permitir el movimiento constante del pie, el pie no puede estar inmovilizado a consecuencia de una talla pequeña. La puntera estará elaborada con un material flexible que facilite el movimiento de los dedos, y al mismo tiempo, deberá estar reforzada para evitar golpes. La caña del calzado deberá facilitar el movimiento del pie del pequeño, y estará dotada de algún elemento de sujeción como pueden ser los cordones o el velcro. Por último, no es recomendable la utilización de un calzado elaborado con productos que puedan producir algún tipo de reacción alérgica.

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