“La producción de calzado era fácilmente adaptable a una producción bélica”

Entrevista a José Ramón Valero Escandell, coautor del libro ‘Elda, 1832-1980. Industria del calzado y transformación social’

José Ramón Valero Escandell (Elda, 1955) es Doctor en Geografía e Historia y Profesor Titular del Departamento de Geografía Humana de la Universidad de Alicante. Autor de varios libros y artículos, es entre otros, coautor del libro ‘Elda, 1832-1980. Industria del calzado y transformación social’ en el que analiza cómo se desarrolló y qué efectos tuvo en la industria la Gran Guerra, y en especial la Guerra Civil.

¿En qué medida repercutió el estallido de la I Guerra Mundial en la producción de calzado en España, y en particular en Elda?

La industria de calzado española, especialmente la de Elda, encontró en la I Guerra Mundial un trampolín privilegiado: el incremento de los precios y la posibilidad de exportación a Europa, ante la necesidad de todo tipo de productos que tenían los países beligerantes. Llegaron capitales exteriores y muchos pequeños talleres vieron la posibilidad de convertirse en fábricas medias o grandes, suficientemente mecanizadas para la época.

¿De dónde provenían estos capitales?

Dicen los documentos que hubo un avispado empresario belga para el que trabajaron varias fábricas de Elda y de los pueblos vecinos, con un cálculo estimado de 3.000 trabajadores. A partir de ahí, es posible que otras fábricas encontrasen clientes externos. Los datos son escasos, al menos los disponibles en la propia ciudad.

¿Qué supuso esto socialmente?

En el orden social, debido al incremento del número de obreros y del tamaño de las fábricas, aunque también a la carestía de la vida,  se desarrolló el sindicalismo anarquista  a través del Sindicato Único del Ramo de la Piel, que fue protagonista destacado de treinta años de historia obrera eldense.

¿Tuvo la industria eldense una buena capacidad de adaptación a esta nueva situación?

La industria eldense supo aprovechar su momento: las grandes fábricas de la época de la dictadura de Primo de Rivera y de la II República eran fruto de los cambios de aquellos años bélicos y pudieron crecer y  afianzar su posición dominante en el mercado español, aunque no tenían todavía la fortaleza para afianzar las ventas exteriores, que se perdieron casi totalmente cuando la normalidad volvió a la Europa más desarrollada.

¿Este episodio benefició a la industria eldense?

Sin ninguna duda. La Gran Guerra fue el paso a la madurez de una industria local y endógena nacida en tallericos, que ya en la primera mitad del siglo XIX vendían zapatos rudimentarios en los mercados próximos. Afortunadamente, cuando comenzó la Gran Guerra en Elda ya había algunas factorías modernas y una mecanización incipiente.

Haciendo referencia a la Guerra Civil. De nuevo aprovechando la coyuntura, las empresas eldenses adaptaron su producción a los artículos de guerra. ¿Se puede decir que la industria del calzado es fácilmente adaptable a una situación de guerra?

La producción de calzado de entonces era fácilmente adaptable a una producción bélica. Resulta curioso que exista la expresión calzado de batalla, que probablemente se refiera a un calzado tosco pero duro. Las series eran grandes y el almacenamiento poco problemático porque no estaba supeditado a las modas. La producción zapatera actual de Elda, centrada en calzado de señora, ligado a la moda y a unos niveles de calidad bien diferentes a las necesidades militares, no lo tendría tan fácil.

¿Esta la capacidad de adaptación de la industria eldense fue similar en otros enclaves zapateros?

La capacidad de adaptación fue impulsada claramente por la ‘necesidad’ del momento, tanto política como técnica o de mercado. Lo que sucede es que Elda lo hizo de una manera especialmente singular y, a mi juicio, eficaz.

En Petrer las adaptaciones fueron similares a las de Elda, porque la guerra les convirtió en un espacio productivo único. En otras poblaciones, las modificaciones no fueron tan radicales ni tan originales como en la capital del Medio Vinalopó.

¿En qué radica esa singularidad y eficacia de la adaptación eldense?

Por un lado, los sindicatos incautaron las cinco grandes empresas, creando un comité paritario que generó una cooperativa obrera de calzado en Elda y Petrel (COICS). Otras fábricas medianas y pequeñas se reorganizaron para afrontar la nueva situación, creando una estructura supra empresarial, la SICEP, que finalmente acabó absorbida por la COICS, aunque continuó como institución de referencia.

En otro orden de cosas, se creó el Ateneo de Modelistas y Patronistas e incluso la primera Escuela Industrial del Calzado, que no pasó de una fase incipiente. Entre ambos pusieron en marcha la llamada Fábrica Nº 6, que sirvió como espacio de aprendizaje y se especializó en cazadoras y otros productos de piel.

Con el tiempo, algunas industrias de calzado se convirtieron en fábricas de armamento, tanto para garantizar los suministros y el trabajo como para acoger a técnicos de otros lugares que eran trasladados a poblaciones alejadas del frente de batalla.

Tras la Guerra Civil, la industria eldense tiene que adaptarse a una nueva situación y sistema político, ¿cuánto duró en Elda la situación de escasez de la posguerra?

La situación de escasez perduró durante muchos años, siendo especialmente penosa durante toda la década de los cuarenta. Había problemas de suministro de materias primas, de acceso a maquinaria, de casi todo. De lo único que no había problemas era de mercado interior, que estaba dispuesto a adquirir todo lo que se produjese, fuera de la calidad que fuese. Tampoco hubieron tensiones sociales, con una clase obrera salvajemente reprimida por los nuevos poderes ilegítimos.

¿Cómo reorientó de nuevo su producción?

La producción se orientó al mercado nacional, a un sistema de producción escasamente productivo, a una fabricación con numerosos trabajadores y baja capacidad técnica. Elda cerró en 1936 uno de sus grandes ciclos de desarrollo.

¿La II Guerra Mundial afectó en alguna medida a la industria zapatera eldense?

La guerra mundial afectó a la industria zapatera eldense del mismo modo que al conjunto de la economía española. El problema es que, cuando acaba la guerra, a Europa le llega la reconstrucción, pero aquí seguían los franquistas. El periodo de la autarquía fue muy duro.

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